sábado, 5 de marzo de 2011

Pesadillla policial

Estaba en Chile, pero me perseguía la Policía Federal Argentina. Yo era un homeless. Me encantaba la policía durmiendo junto a unas cosas prohibidas cerca de una estación, y empezaba una larga persecución, yo por momentos caminando y otras en transportes públicos. A veces pensaba que estaba a salvo pero de nuevo aparecían "los federico" (les dicen así por "Federal"). En un momento bajaba de un bondi en una avenida repleta y lluviosa y eran todos autos celestes y azules de la Federal. Una persecuciòn interminable. Al final lograba entrar a una mezcla de iglesia, teatro y biblioteca. Había gente, que parecía no percibirme por más que yo pasara al lado. Arriba había como un evento, una recepción. Yo iba hacia la cúpula, donde alguien hablaba por teléfono atravesando la última puerta, y me tiraba por al vacío, hacia abajo por el interior del edificio. Pero quedaba suspendido y para mi desesperaciòn nadie ni siquiera levantaba la cabeza, a nadie le llamaba la atenciòn.

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